
![]()
YOUCEF SEBTI
A menudo se le considera –incluso después de su
muerte- versátil, desconcertante, incomprensible y carente de compromiso.
Pero a la vez y por el hecho mismo de haber sido indomable, ¿acaso no
se le reconoce también una verdadera libertad de espíritu? Youcef
Sebti, poeta rebelde pese a todo, y por tanto provocador, gustaba de ir a contracorriente
de las ideas preconcebidas.
EL POETA. Fue también el poeta aplaudido a rabiar en julio
de 1989, en Bejaïa, durante las primeras Poesíadas, después
de una brillante intervención sobre la política de lenguas extranjeras
en Argelia. Era una época de debates apasionados y deliberadamente obstaculizados
por los retaguardistas del sistema –que se reconocían comprometidos con
el advenimiento de una aparente apertura, después de los disturbios de
octubre de 1988- sobre la arabización, en un contexto puramente demagógico.
Su actitud de entonces no impidió que, tres años más tarde,
Sebti considerara masoquistas a los que escribían en francés –él
también lo hacía-, lo que dio lugar al mal entendimiento –en el
plano intelectual, naturalmente- que acabó produciéndose entre
él y sus colegas de pluma. De manera decidida, Youcef Sebti no dejaba
de elevar el nivel de sutileza de su visión de las cosas; lo que manifestaba
en sus conferencias y declaraciones, y lo hacía además con una
dialéctica perfecta. Subyugando o decepcionando a su auditorio, mostraba
en cualquier caso su profunda honestidad. De tal manera que en las cuartas Poesíadas,
en su comunicación sobre “La estética colonial”, planteó
cuestiones como ésta: “Sería necesario preguntarse por qué persistimos
en meter el sol en nuestros poemas, un poco a la manera de la escritura colonial”.
Consciente de la importancia del asunto, no agotó argumentos para apoyar su desarrollo.
Utilizando como símbolo esa fuente de luz que brilla en el cielo azul,
lanzando sus rayos por doquier, hizo una exposición crítica que
fue desde la visita a Argelia de un famoso pintor en 1858 a su propia experiencia
en Holanda durante los años ’70. Su discurso fue de tal manera provocador
contra todos –excusarán que por razones evidentes no cite nombres- que
la controversia se tornó rápidamente en batalla, aunque siempre
dentro de la tolerancia y la nobleza de espíritu de los contendientes.
Tahar Djaout (1), por ejemplo, que no estaba del todo a su lado, me dijo en
un aparte: “¡Él sabe defenderse bien!”.
El
día siguiente tuve la ocasión de dirigir un recital poético
e interrumpí en un momento determinado el programa para invitar sucesivamente
a Sebti, a Djaout y a otro poeta a que se unieran conmigo en el escenario. Entonces
Youcef Sebti, más sorprendente que nunca, cogió el micrófono
para rogar a Tahar Djaout que repitiera el poema que acababa de leer, pero esta
vez en berebere. Tahar Djaout estuvo a la altura del desafío. ¡Qué
hermosa confrontación!
EL HOMBRE. Es preciso conocer qué clase de hombre era Sebti
para apreciarlo en su justo valor. He tenido la ventaja de haberlo seguido en
una de sus curas de poesía, en Bejaïa. Lo hallé comunicativo,
perspicaz y a la vez lleno de temperamento. Fue una tarde de junio de 1992.
Siempre que le formulaba una pregunta me respondía con alguna nota de
humor. Por ejemplo, a la de cómo encontraba Bejaïa en relación
al resto del país, ya conmocionado por el terrorismo, me dijo exclamativamente:
“¡Esta es una ciudad humana!”. Djaout, que estaba presente, no pudo contener
la risa.
Más
tarde, comiendo juntos, mantuvimos un diálogo discontinuo, saltando de
un tema a otro. Sobre las estructuras sociales y tradicionales de la Kabilia,
Sebti me sugirió que leyera sociología rural argelina, uno de
sus campos de trabajo.
Aunque
nos pareciera combativo, tenaz, abstruso o fluctuante en sus ideas –de tal manera
eran contradictorias a veces- y que nada en el mundo parecía que podía
hacerle desistir de ellas, Sebti era al mismo tiempo receptivo a las sugerencias
de los demás. Hablaba de “la unidad y la diferencia” que, en su opinión
debían manifestarse” de manera tolerante y sin crispaciones”. Era su
forma de ver las cosas desde lo alto, o de creer en un ideal posible.
LA OBRA. Youcef Sebti sólo publicó un libro de
poemas. El Infierno y la Locura, escrito entre 1963 y 1966 y editado en 1981. Cuando
se refería a él precisaba que era una obra “con mucha juventud”.
Tenía como un gusto delicado de sí mismo. A nuestros ojos fue
incluso un excéntrico, pero con el mérito de provocar interrogantes
profundos en sus interlocutores. Era además un espíritu libre
e independiente, a riesgo de atraerse la incomprensión del público
y, por consiguiente, la maledicencia de sus detractores. Su nombre debe ser
lavado de cualquier imputación gratuita. El resto es literatura. ¿Quién
osará negarle hoy sus cualidades intelectuales y morales? Sus asesinos
desde luego no, pues ellos se dieron cuenta enseguida de quién era y
lo pusieron en su lista negra, similar a la de los “irrecuperables” del III
Reich.
A
todas éstas, ¿cuál era su posición política?
Recuerdo una larga carta, aparecida en Alger-Républicain –un periódico
caracterizado por su línea anti-integrista; ¿fue por azar que
se publicara en él? No exactamente, ¡más bien fue una opción!-,
en vibrante homenaje al Presidente Boudiaf, que acababa de caer asesinado por
la espalda.
Termino.
Vi a Youcef Sebti por última vez en Bejaïa, finales de julio de
1992. Habíamos acordado que tomaría el primer tren que partía
de Argel. Fue conmigo otro poeta –espero que esté vivo todavía-,
con quién compartí la habitación del hotel para despertarnos
al mismo tiempo. Con su ayuda pude arrancarle la entrevista que sigue, pues
muy conocido por sus ocurrencias, Youcef Sebti no quería a que sus palabras
quedaran registradas en cinta magnética, aunque aceptó no obstante
que tomara notas por escrito. Aún ahora, cuando recuerdo esta anécdota,
me sorprendo sonriendo y a continuación entristeciéndome. ¡Bendito
Youcef! ¡Dieron Cuenta de ti! Te mataron cuando tenías la cabeza
llena a rebozar de esperanza. Sólo que tus asesinos parecen no comprender
que Argelia pertenece a “la familia que avanza”. Su nombre se escribe con tu
sangre, nuestra sangre.
Tenerife, Octubre de 1995

"LOS QUE HAN SACADO PROVECHO DEL
VIEJO SISTEMA SON LOS QUE SEGUIRÁN
SACÁNDOLO DEL NUEVO"
Mohamed ZIANE-KHODJA: Como es habitual, he aquí que está usted presente en las Poesíadas.
YOUCEF SEBTI: Creo que ya existe una tradición, que hay ya
un lugar de encuentro que preservar. El festival está en su cuarta edición
y es absolutamente importante no dejarlo caer. Otro tanto hay que decir de sus
organizadores, la Asociación Cultural Soummam, que tienen la voluntad
de reunir voces plurales, la voluntad de hacer que la unidad y la diferencia
se manifiesten de manera tolerante y sin crispaciones.
-¿Ha tenido
este festival algo especialmente destacable?
-Las jornadas
se han desarrollado en un contexto un poco particular –un mes después
del asesinato del Presidente Boudiaf- y esto ha sido en cierta manera una apuesta
difícil. Comparativamente a lo que viví en 1989, esta vez ha habido
como una especie de cortesías mutuas entre los participantes. En 1989
las fricciones fraternalmente poéticas estuvieron más presentes.
Puede ser que la situación general haya influido en el cambio.
-¿Y en cuanto a las actividades?
-Se han leído
muchos poemas. En Kabili sobre todo, pero también en francés.
No sé si la calidad ha tenido una presencia importante, pero es seguro
que hay voluntad de decir cosas, de expresar y transmitir cosas. Ha habido también
conferencias.
-¿Su opinión
general sobre la poesía?
-Que se trata de la última
almena a conquistar por la cultura y el arte. La poesía es lo que se
encuentra al final de un largo proceso de unidades y diferencias.
-Sin embargo, la sociedad es cada
vez menos receptiva al mensaje poético.
-No lo creo. Hay
un público joven marcado por todas sus aspiraciones no realizadas debido
a la crueldad de la vida. Teniendo acceso a la poesía este público
encontrará sin duda respuesta a algunos de sus problemas existenciales.
La dificultad no está en la comprensión, sino en la publicación,
es decir en la edición de la poesía.
-En lo que usted
respecta, ¿es la poesía su única preocupación?
-Cuando un arco
toca varias cuerdas puede uno enriquecerse con una multiplicidad de sonidos.
Yo, por ejemplo, enseño sociología rural y tengo el placer de
descubrir aquí y allá aspectos constitutivos de grupos sociales
distintos al mío. La crisis actual afecta también a la sociedad
rural. En el plano material tiene un grave problema de recursos. Permanecen,
no obstante, sus reservas culturales, a través de las cuales pueden llegar
a encontrarse resortes sociales menos enmohecidos. Por suerte, tengo propensión
a macerar continuamente en su jugo la cuestión cultural.
-¿Qué
quiere decir con eso?
-Creo que en medio del trastorno
general de la sociedad actual, el aspecto cultural –quiero decir, el aspecto
saber o conocimiento- es primordial sobre cualquier otra cosa. En cierto sentido,
la mirada sobre sí mismo es bastante determinante, pero es necesario
navegar con lo que se tenga a la vista y eso no será nunca suficiente
para escapar al ruido y al furor de la marea.
-Para terminar,
díganos qué hace usted.
-Enseño
Sociología Rural en el Instituto Nacional Agronómico de El Harrach.
Estoy especializado en Agronomía y en Sociología Rural. Hago rabiar
a mi musa, pues no he publicado sino un solo libro de poemas -con mucha juventud,
es cierto-. Por lo demás, tengo artículos de diversa preocupación,
que sería necesario reunir. He publicado asimismo relatos cortos que
quizás debería reunir también. Creía que la liberalización iba a permitir
muchas cosas, pero la verdad es que los que han sacado provecho del viejo sistema
son los que seguirán sacándolo del nuevo.
Julio de 1992
M. Z.-K.
* Artículo publicado en:
-DISENSO, revista canaria de análisis y opinión,
en febrero de 1.996.
-ASMA, revista Ayda Toulouse, en septiembre de 1.996.
-POESIA, revista de poesía y teoría
poética de la Universidad de Carabobo de Venezuela, en septiembre de
1.998.
-LE JEUNE INDÉPENDANT, diario nacional de
información –Argelia-, en febrero de 1.999.
(1) Tahar Djaout (poeta, escritor
y periodista argelino de fama internacional) fue asesinado también, el
26 de mayo de 1.993.
"Le pourfendeur de la justice" , par D. Menouer, L'EXPRESSION (Algérie) du 23 août 2004.
