Nuestro
compañero Mohamed Benchicou, ha recibido
el Premio internacional de la libertad de
expresión, otorgado por la revista
española la «Voz del Occidente»,
en homenaje a sus artículos cuyo
atrevimiento está pagando con la
cárcel. Su hija Nassima y su esposa
han sido invitadas a Oviedo para recibir
el premio. La señora Benchicou nos
cuenta este viaje a Asturias.
En
el avión que nos llevaba a Oviedo,
capital de Asturias, y para olvidarnos del
aguacero que azotaba la ventanilla, intentábamos
bromear, mi hija Nassima y yo, sobre el
hecho de que no sabíamos gran cosa
de nuestro destino. Así que traté
de cambiar los ánimos incordiándola
sobre sus capacidades de intérprete
que habría que someter a prueba dentro
de nada...
Llegada
a Oviedo, dos horas después del despegue.
David Pinero, el director de la «Voz
del Occidente», nos estaba esperando
con su esposa Rosio. No tuvimos ningún
problema a la hora de reconocerlo. Ya que
llevaba en la mano una pancarta, en la que
estaba escrito en letras grandes: «Mohamed
Benchicou». La acogida fue calurosa
y amistosa. Eran las 15:30. Y todavía
nos estaban esperando para almorzar. Mi
hija Nassima me hizo saber que en España
se almuerza un poco más tarde.
Desde
el coche en marcha, admirábamos el
paisaje muy poblado de árboles, hecho
de cañadas, de
montañas y ríos.
Entendí enseguida el porque del rechazo
de los asturianos
al proyecto de querer implantar
otro Benidorm en su litoral, esa inmensa
zona turística hecha de hormigón
que «hiere» la Costa Blanca.
Entendí porque la «Voz del
Occidente» ha decidido premiar a Txiomin
Goñi Tirapu, secretario general de
la asociación del pueblo de Lluarca,
quien por su acción, que no es siempre
fácil, intenta preservar su región,
e impedir que sea transformada en otra «fábrica
de hormigón» para los turistas.
Por haber estado en Benidorm, hace ya unos
años, entiendo perfectamente ese
afán de los asturianos à la
hora de defender su tierra.
En
el restaurante, nuestros huéspedes
lo querían saber todo. Estaban preocupados
sobre todo por el estado de salud de Mohamed
y las condiciones de su encarcelamiento.
Me preguntaban si podría volver a
recuperar el uso de su brazo. Lo mismo que
les preocupa
la actual situación
de sus colegas argelinos que prevalece en
el país, los riesgos que corren de
ser arrestados por ejercer su profesión,
la amenaza de desaparición que pende
sobre los títulos de la prensa independiente.
Naturalmente, como era de esperar, también
hemos hablado de la situación en
los países vecinos del Magreb, acerca
de la suerte de Ali Lemrabet en Marruecos,
y de Sihem Bensedrine en Tunes.
Todo
ello, digamos la conversación, fue
posible gracias al concurso de gran ayuda
de Nassima, a su talento innegable de intérprete.
Desde
luego que no, las montañas de Oviedo
no han obstruido para nada el horizonte
mental de sus habitantes...
Más
tarde, al anochecer, hemos pasado por nuestro
hotel «Villa Argentina», una
imponente casa de estilo colonial, rodeada
de un magnífico jardín, y
que dominante da al pequeño puerto
de Lluarca. Es precisamente por el mantenimiento
de este tipo de estructura hostelera que
Txomin Goñi Tirapu está luchando.
Nos lo dirá, aquella misma noche,
mientras se debatía sobre la libertad
de expresión entre periodistas de
televisión, de radio y prensa escrita,
profesores y militantes ecologistas. Aquí
también, he de subrayar que me alegré
mucho al darme cuenta que esos hombres no
se limitan solo a los problemas inmediatos
que les rodean, y que tampoco el espacio
geográfico en que viven les impide
mirar hacia el mundo exterior. Ellos también
quieren saber todo lo que está pasando
en Argelia,
sobre la lucha por la libertad
de expresión que no cesa en nuestro
país. Sobre la suerte de la Kabilia,
la reconciliación nacional, entre
otros temas.
¡Así
que preservemos las montañas asturianas!
Las que honran a todos aquellos que las
pueblan, o se aproximan a ellas...
El
día siguiente, día de la entrega
del Premio. La ceremonia estaba prevista
por la tarde en un gran restaurante de la
ciudad de Navia, que se encuentra a medio
camino entre Oviedo y el pueblo de Lluarca.
A nuestra llegada, el cochero del lugar
nos preguntaba en español, bromeando,
si íbamos por la libertad de expresión.
Nassima le contesta con el mismo tono: «
Claro que sí. Además me gustaría
llevarme un poco para mi próximo
viaje a Argelia.» Empieza la ceremonia.
David Pinero toma la palabra. No entendía
todo lo que decía, pero sabía
que estaba
hablando de Mohamed Benchicou,
y del símbolo de la libertad de prensa
en Argelia en que se ha envuelto a pesar
suyo. Entrega el premio de la libertad de
expresión, al nivel nacional, a Tito
Fernández. Realizador, y autor de
un culebrón que cuenta la suerte
de una familia bajo el régimen de
Franco. Tito Fernández, él
también, se ha referido en su discurso
a la lucha de Mohamed y de sus compañeros
por el ejercicio de su profesión
con dignidad y libertad. Txiomin Goñi
Tirapu, el merecedor del premio otorgado
por la «Voz del Occidente» al
nivel regional, dedicara también
su galardón a Mohamed Benchicou,
formulando el deseo de verlo presente en
la ceremonia del próximo año.
Luego le tocó el torno a Nassima,
quien
agradecío a la «Voz
del Occidente» el premio otorgado
a su padre, y a través de él
a todos los argelinos, sean periodistas,
sindicalistas, militantes de los derechos
humanos, o ciudadanos anónimos, quienes
luchan por el respeto de las libertades
democráticas en Argelia. Fue aplaudida
a rabiar.
Desde
lo alto de sus orgullosas montañas,
los habitantes de Oviedo visitaron, esa
noche, Argelia. Una Argelia en lucha.
28
de noviembre de 2005
Mme
Fatiha BENCHICOU
Traducción
castellana
Mohamed
ZIANE-KHODJA |
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