Señoras y señores, queridos amigos, buenas noches:

Nos complace y honra, a mi madre y yo misma, estar aquí esta noche, respondiendo así a la invitación del señor Pinero, director de la revista «Voz del Occidente», y a quien damos las gracias, para compartir con ustedes estos momentos de amistad y de solidaridad.

Mohamed Benchicou, mi padre, periodista encarcelado por el régimen argelino por delitos de opinión, desde hace ya 18 meses, y a quien ustedes honran esta noche otorgándole el galardón de la libertad de expresión, me ha encargado transmitirles este mensaje suyo, amistoso, fraterno y confraterno: «Cuando me enteré, desde la cárcel de El-Harrach, en Argel, de su decisión de otorgarme el premio de la libertad de expresión, tuve un suspiro de reconocimiento hacia mis compañeros españoles, con quienes he siempre mantenido unas agradables y fructuosas relaciones. También sentí lo mismo hacia esa España democrática y eterna que siempre supo estar atenta a las luchas y los sufrimientos del pueblo argelino. La España de Picasso, quien inmortalizó genuinamente, en una de sus obras, a una heroína de la guerra de liberación argelina, Djamila Boupacha; la España de Federico García Lorca cuya poesía regó de valentía las resistencias argelinas. Sin duda será  porque hemos derramado la misma sangre y las mismas lágrimas, luchando contra los mismos verdugos. Ayer fueron el colonialismo y la dictadura, hoy día es el terrorismo. Como si fuéramos unidos en el mismo dolor, pero también en las mismas esperanzas. Gracias a España.»

Queridos amigos, Mohamed Benchicou, a quien ustedes han elegido para premiar hoy, es un hombre que está luchando en medio de su pueblo. Su condenación a dos años de cárcel por el régimen de Argel, y su brutal encarcelamiento, es el precio a pagar por haber expresado sus ideas y opiniones en sus árticulos. Es más, Mohamed Benchicou está en la cárcel, desde hace ya 18 meses, también por haberse atrevido a publicar, en Argelia y Francia, un libro crítico sobre el presidente Bouteflika. De hecho, el libro que desvela las mentiras y los abusos del régimen queda prohibido de venta en Argelia. Está en prisión por haber capitaneado el diario «Le Matin», un diario de gran tirada y opuesto a la islamización socarrón de la república, entramada por el régimen. Un periódico comprometido con la resistencia antiterrorista y anti-islamista. En definitiva, un periódico de gran audiencia popular, portavoz de luchas democráticas ciudadanas, pero que ha sido suspendido por consideraciones políticas, un mes después del arresto de su fundador. Mohamed Benchicou está en prisión por haber aireado asuntos de corrupción que salpicaban a personas del régimen. Está en la cárcel por haber abierto las columnas de su periódico a un ciudadano que acusó al actual ministro del Interior de haberle torturado y expropiado de sus bienes. A pesar de las espantosas condiciones de su encarcelamiento, que afectan su salud, mi padre sigue resistiendo y les exhorta a mirar más allá de su propia persona.

Desde su celda, les dice lo siguiente:  «Les invito a mirar hacia Argelia, mi país, que está deslizando hacia una dictadura. Les pido también que sean atentos a la causa de nuestros compañeros y amigos de todo el Magreb,  periodistas y militantes de Tunes, Marruecos, Libia y Mauritania, que siguen siendo abandonados a su suerte en medio del despotismo de sus regímenes políticos liberticidas. Ellos también necesitan su apoyo para poder salir de esos regímenes intolerables. Sí, que miren hacia Argelia que es mi país. Se darán cuenta que, a 1 hora de avión de España, se está instalando una de las más sangrientas y represivas dictaduras. En lo que a mi persona se refiere, solo soy un número entre otros tantos miles de víctimas. El régimen argelino es preso de su propia nostalgia, y refiriéndose al franquismo, intenta hacer volver el país a la época del partido único. Intenta echar abajo el multipartidismo, las libertades sindicales, la libertad de expresión, fruto de 43 años de lucha por nuestro pueblo. Mientras que los argelinos se niegan a dejarse llevar, el gobierno responde con una sangrienta represión y la cárcel. Ciudadanos mueren tiroteados. No pasa un solo día en que periodistas, sindicalistas, militantes de los derechos humanos, o ciudadanos anónimos que se rebelan en numerosas ciudades del país, no sean condenados a la cárcel por una justicia bajo órdenes. Les tengo que decir que me siento honrado por este premio que hoy me brinda «Voz del Occidente», y que tiene un alto valor simbólico para todos los argelinos. Ello incita al deber de solidaridad y apoyo activo por parte de las democracias y de la opinión pública europea hacia el pueblo argelino en su lucha por las libertades, la justicia, el progreso. Otorgándome este premio, lo han hecho también para el conjunto de los argelinos que siguen luchando por su dignidad. Somos millones de argelinos los que resistimos al terrorismo, que no queremos ni de un estado islámico, ni de un estado policial y mafioso, a los que ustedes han homenajeado hoy. Les estoy agradecido, tanto en nombre de todos mis compatriotas como en el mío propio. Gracias a la «Voz del Occidente», y gracias a todos mis compañeros españoles.»