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Olga Luís Rivero

Littérature > Poésie



A la orilla de un río no crecen los panes
El sueño elogia las sombras
Éxtasis burla furioso...
Gotea acorde...
Ya no tienes rostro
OLGA LUIS RIVERO






A LA ORILLA DE UN RÍO NO CRECEN LOS PANES

como en tu cara que las avispas ignoran
No siento abrirse los templos de oro
Ni siquiera con el nuevo día sobre el aire
hacia interiores
que avanzan
Volver a casa
Al fondo del brazo muriendo un sueño sereno
¿Qué es esto que anuncia margaritas reuniéndose
un día de lluvia?
Alocado encuentro
del ala con el corazón destrozado del espejo
No sentir el murmullo en la pared
Ni tan sólo la luz de un faro
penetrar la piel
que nunca repite su ocaso
Muros, muros
fura de tu alma
repitiendo
canciones
Soy el mar
que bajo numerosas cabezas desciende
y sella las rutas
Soy
quien ilumina como un destino
y aleja las lunas de los huesos vacíos
y no imploro ni llevo zapatos
-pobre sandalia dichosa que lejana mira la luz
cuando un niño deshace mejillas y trenza nubes
tendido en la playa-
Bosque bebiendo andrajos
Encarnadas plumas sin vida devolviendo espumas
Para los desnudos claros despeñados
de luna
Solos
como un cuerpo oculto
ofreciendo
sus labios





EL SUEÑO ELOGIA LAS SOMBRAS

y todas las muchachas que cantan con magia
y los montes y los bosques más falsos
O míralo
bajo el gran mediodía mentir
como esbelto caballo
que nos hablara
entre apasionadas rodillas
y ramos satisfechos
de su corazón resquebrajado
Ojalá supiera complacerles
Y pudrir las torres
de este paisaje que florece
Pero ahora festejamos
Encontrarnos a Solas
y nuestro corazón resbala
de ciruelo en ciruelo
más libre y vacío
que las nobles damas
de muerte perversa
cuyas mejillas tanto adoramos
cercanas y cautivas





Éxtasis burla furioso
la inflamación y el dolo
Preciso decirlo encapuchado
en columnatas collados a mansos ríos
Qué angosto para respirar
este rincón atragantado
de redes escasas y mínimas cerdas
Pienso por la mañana
demasiado grandes
las divinidades y esos lobos
que construyen
jovial dolor en antiguas mansiones
y ardientes teas
bajo mis pies






Gotea acorde
nocturna
la mirada
escolta de carmesíes
uñas
cansadas arpas
de raíz cortadas
Ágil aplauso
al despertar
sólo la fortuna
antigua de tu lengua
Un mañana lluvioso
acoso sin embargo
el costado miserable
que dejaras
corazones ramas rocas
y blandos escollos
Voglio amar e disamar
Caballo de mí te alejo
tornándote perpetuo
negro el cuerpo
Ría mi pie
En tiempo de invierno






YA NO TIENES ROSTRO

                             ni evoco tus pies
                                 como dos peces acostados
                    Ni siquiera
                        el viento
                             me recuerda
                    cómo sacudía
                         tu pelo manso
   Pero desde lejos susurras guerras
                              El domicilio oscuro
                   donde mi cerebro
                            exprimes y ocultas tu prisión
   Ahora
       el viento es mano de marfil y llama a mi puerta
       como llamabas tú
Me escuchaste partir
                -barca suave que se aleja-
Eras tú
          quien devolvía los violines rotos al amante
                                                tú
                                                        bajo los
                                                                  puentes
               carcomidos
                             de amor
                                       Amor
               al rostro
          y a mis ojos lo mismo que la lluvia por tu cuerpo
hacia mohosas alcantarillas de silencio
         siempre
             desde el pozo que habitaba
lanzando estrellas a tu cárcel de dulzura
Y vuelves
              vuelves
              como retorna el gato al patio de la casa
                                        vuelves
aunque la muerte
           tocará
                tu apacible rostro


 
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